TodOpera:Bibliografias de Interes.Orfeo. Monteverdi.
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Orfeo. Monteverdi.

Extraido y editado de Radio Beethoven.



 

En el análisis de lo que ha sido el desarrollo del género operístico un retroceso hasta justo cuatro siglos aparece como decisivo para establecer el verdadero comienzo en un andar que ya ha entregado miles de obras con centenares de autores que lo han engrandecido.

Hacia 1594 un grupo de compositores y poetas italianos, reunidos en Florencia fundó la llamada “Camerata Florentina”, con el propósito de infundir nueva vida al teatro clásico griego y romano, en el cual la música tenía un papel esencial. Entre estos artistas están los nombres del Conde Bardi, el poeta Ottavio Rinuccini y los músicos Vincenzo Galilei, Orazio Vecchi, Jacopo Peri y Giulio Caccini, entre otros.

Se creó por entonces un estilo cuya base era el uso del “recitativo”, esto es una línea vocal entonada de modo declamatorio, apoyada libremente de un sencillo acompañamiento instrumental. De la “Camerata Florentina” surgiría la que para muchos es considerada la primera ópera en el sentido actual de la acepción. Ella es “Euridice” de Jacobo Peri, estrenada en 1597.

Por entonces, Claudio Monteverdi, gran experto en la composición de madrigales, tenía 30 años, estaba muy cercano a los citados artistas florentinos y aún no se había detenido en la composición de obras para este naciente género escénico.

Después de haber asistido en Florencia a la representación de aquella “Euridice” de Peri, Vincenzo Gonzaga, Duque de Mantua, solicitó a Monteverdi que pusiese en música el mismo tema, volcado en la fábula de Orfeo, el antiguo mito recogido y reconstruido por Angelo Poliziano, cien años antes.

El libreto fue elaborado por Alessandro Striggio, permitiendo al compositor trazar toda una gama de intensidades dramáticas.

Aquel estilo recitativo, explotado por la “Camerata Florentina”, tal vez se habría extinguido o habría quedado en pura teoría si el arte de Monteverdi, en la que sería su primera ópera, no hubiese intervenido para liberarlo de cuanto tenía de artificioso.

Sobre el libreto de Striggio fue que Claudio Monteverdi compuso un partitura que, por un cúmulo de virtudes resulta tan perfecta que constituye un imprescindible punto de referencia para todo aquello que, en el campo del teatro musical vería la luz en los siglos siguientes.

Monteverdi entretejió en la rica variedad del acompañamiento orquestal formas musicales antiguas y nuevas y logró una síntesis estilística que es una suerte de resumen de todo lo mejor de la música profana vocal de su época.

Al contrario de los cameristas florentinos, que para no cubrir las palabras, habían reducido al mínimo el acompañamiento instrumental, Monteverdi se sirve de una agrupación que por la cantidad de instrumentos y la variedad de sus timbres, plantea una revolucionaria sonoridad, aun cuando la utilice en toda su magnitud sólo en pocos pasajes.

En el plano estrictamente vocal las numerosas intervenciones de Orfeo anuncian ya las “arias de bravura” de la ópera barroca italiana, con floridos ornamentos, así como los coros plasman los rasgos sobresalientes del madrigal de la época en breves y concisos parlamentos.

“Orfeo” de Claudio Monteverdi fue estrenada en el Palacio Ducal de Mantua (el mismo donde "algun" tiempo después Rigoletto trataría de vengar a su Gilda....)el 24 de febrero de 1607, el año en que su compositor cumplió 40 años de edad.

ARGUMENTO

“Orfeo” se desarrolla en tiempos legendarios, en Tracia y en el Hades. La acción de la ópera se desarrolla en un prólogo y cinco actos.

Prólogo

Después de una imponente y marcial fanfarria, aparece la Música, quien hace alabanza de los presentes y los insta a guardar silencio durante la narración de las aventuras y desventuras de Orfeo, hijo de del dios Apolo y la musa Caliope.

Acto Primero

Prado en medio del campo

Pastores y ninfas celebran con júbilo el día esplendoroso en que van a casarse el mítico cantor de la Tracia, Orfeo, y su amada ninfa Eurídice.

Orfeo cuenta cómo se enamoró de ella y ésta responde con no menos ardor. Luego se va a recoger guirnaldas de flores con sus compañeras, mientras ninfas y pastores siguen sus danzas y cantos de alegría. El regocijo y la felicidad son generales.

Acto segundo

Un paraje en un bosque

Orfeo, rodeado por los pastores, canta a la naturaleza y cuenta a sus amigos cómo corría por los bosques sombríos cuando todavía no se había enamorado.

La alegría se interrumpe con la llegada de la Mensajera, que le anuncia a Orfeo con sentidos versos la muerte de Eurídice por la picadura de una serpiente.

La propia Mensajera considera que ya no podrá vivir como hasta ahora y tendrá que lamentar toda su vida haber traído una noticia semejante. Orfeo decide ir a rescatar a Eurídice de los infiernos, a la vez que entona un desesperado lamento.

Acto tercero

La laguna Estigia

Orfeo busca a Eurídice, acompañado por la Esperanza, Pero ésta, viendo el escrito grabado en piedra que cita la Divina Comedia de Dante: "Abandonad toda esperanza los que entráis" le anuncia a Orfeo que no puede llevarlo más allá.

Orfeo se desespera, pero es interpelado por Caronte, que se niega a darle paso en su barca. Caronte sigue en su obstinación hasta que los dulces lamentos del poeta le adormecen.

Orfeo sube a la barca y pasa a la otra orilla penetrando en los Infiernos, mientras un coro de espíritus canta su proeza.

Acto Cuarto

Salón en el palacio de Plutón

Orfeo ha vencido los obstáculos y ha llegado a los infiernos, donde su canto emociona a Proserpina.

Ésta apela a Plutón aludiendo a su antiguo amor, que hizo que la raptara y la condujera a los infiernos, e intercede para que devuelva a Eurídice a los brazos de su amante.

El dios admite que también a él le ha conmovido el canto de Orfeo y por fin acepta y permite que Eurídice le siga, pero con la condición de que Orfeo no se vuelva a mirar a su amada.

Orfeo, luego de expresar alegría y luego duda, temor y desconfianza, parte de los infiernos con Eurídice, aunque termina por volver la cabeza, ya que teme que su esposa no le siga sorprendido por el silencio reinante.

Entonces Eurídice retrocede obligada a regresar para siempre al reino de Plutón y se despide del poeta.

Orfeo no sabe qué hacer en su renovada soledad, mientras los espíritus infernales se lamentan de su breve felicidad, y comentan que Orfeo, que ha podido vencer a los infiernos, no ha logrado vencerse a sí mismo.

Acto Quinto

Orfeo, al borde de la locura, regresa al sitio donde se enteró de la muerte de Eurídice. El eco repite su trágico lamento y Apolo, condolido del pesar que aqueja a su hijo, desciende del Olimpo y le dice que le acompañe a las alturas, donde volverá a encontrar a Eurídice.

Padre e hijo entonan un alegre dúo, mientras el coro despide al poeta.

 




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