TodOpera:Bibliografias de Interes.La Cenerentola. Rossini.
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La Cenerentola.Rossini

 

Extraido y editado de Radio Beethoven



 

Con orígenes que se remontan a la literatura alemana del Siglo 16, la gran popularidad del cuento de hadas de “La cenicienta” de Charles Perrault ha sido varias veces fuente para la creación de obras escénico-musicales. Si bien hoy perduran con mayor fuerza los trabajos de Gioacchino Rossini para la ópera y de Sergei Prokofiev para el ballet, vale la pena señalar que también hay otras obras líricas basadas en el célebre relato.

Jules Massenet estrenó en Francia en 1899 una ópera de igual nombre. En 1810, antes que Rossini, también en Francia y también con el mismo título, Nicolás Isouard presentó su versión con un libreto de Charles-Guillaume Etienne. En 1814, en Italia, se estrenó “Agatina o La virtud premiada” de Stefano Pavesi, sobre un libreto de Francesco Fiorini. Curiosamente, Johann Strauss hijo compuso la música para un ballet “Cenicienta”, la cual hoy sobrevive sólo gracias al disco, ya que la obra casi no se representa.

A comienzos de 1816, después de presentar “El barbero de Sevilla” en Roma, Rossini regresó a Nápoles, pero acordó volver a aquella ciudad para estrenar una nueva ópera en el Teatro Valle, en la apertura de la temporada de carnaval, el 26 de diciembre. No obstante este compromiso tan específico, Rossini llegó atrasado a Roma (recién a mediados de diciembre), donde se encontró con que el libreto propuesto por el teatro había sido censurado y era necesario buscar un nuevo tema. El empresario Pietro Cartoni acudió entonces a Jacopo Ferreti, ya un probado libretista del Teatro Valle y el Teatro Argentina, quien propuso el tema de “La cenicienta”.

Inspirado en la célebre narración de Charles Perrault, extractada de la colección “Cuentos de mi madre la Oca” de 1697 y en aquel libreto de Charles-Guillaume Etienne, Ferreti elaboró el suyo dejando de lado los elementos fantásticos que aparecen en el original, pues consideró que el público operístico no habría soportado ver en el escenario un cuentecito de niños. Rossini, por otra parte, tenía una especial aversión a todo lo sobrenatural y lo mágico. Así entonces, la trama de la nueva ópera presentaría diferencias en varios aspectos con el famoso cuento de hadas, del cual hoy se tiene un cuadro de fuertes y siempre frescas imágenes gracias a la versión cinematográfica de Walt Disney producida en 1950.

En la versión de Japoco Ferreti, ciertamente más terrenal, no hay madrastra sino padrastro; la humilde muchacha no es convertida en gran dama por un hada madrina sino por el propio príncipe, quien le envía un traje especial para el baile; el príncipe tiene un ayudante (Dandini); Cenicienta no pierde su frágil zapatilla de cristal, sino un brazalete, etc. Jacopo Ferretti confeccionó el libreto en verso en 22 días, y Gioacchino Rossini compuso la música en sólo 24 días, al igual muchas de sus óperas, abordadas con extrema prisa. Esto hizo que Rossini, una vez más, tomara en préstamo temas de sus óperas anteriores. De hecho no compuso una obertura especial para “La cenicienta”, sino que utilizó la de “La gazzeta”, una ópera buffa estrenada un par de meses antes. De igual forma, el rondó “Non piu mesta”, que canta la protagonista en la conclusión de la ópera, es una adaptación más decorada de “Ah piu lieto, il piu felice��, que entona el Conde de Almaviva al final de “El barbero de Sevilla”, estrenado en febrero de ese mismo año 1816.

La premura puede haber sido también la causa para que en el estreno de “La cenicienta” los recitativos y tres números – un coro y sendas arias menores de Alidoro (tutor del príncipe) y Clorinda (una de las hermanastras), fueran compuestas no por Rossini sino encargadas por éste a Luca Agolini. Ese estreno tuvo lugar el 25 de enero de 1817, en el Teatro Valle de Roma, en una jornada sin éxito, atribuyéndose esto a la mala interpretación de los cantantes, hecho que también había acontecido con ribetes de tragicomedia en el estreno de “El barbero de Sevilla”. Pronto las cosas mejoraron y así fue como “La cenicienta” tuvo 20 presentaciones posteriores en la misma temporada del Teatro Valle, traspasando luego fronteras, hasta llegar a muchas ciudades europeas y hasta Estado Unidos, ya en 1826.

No llegando a la genialidad de “El barbero de Sevilla”, la gran obra maestra rossiniana, “La cenicienta” creó nuevos y atractivos personajes, y cuenta con una creciente popularidad, que en los más recientes décadas ha sido fortalecida por el trabajo de notables cantantes que la han abordado en sus roles principales tanto en escenarios como en el disco.


ARGUMENTO

La cenicienta”, subtitulada “La bondad triunfante”, se desarrolla en tiempo y lugar no determinado.

Acto primero

En el casona del barón Don Magnífico 8barón de Monte Fiscone), la muchacha de nombre Angelina (pero llamada Cenicienta) vive en compañía de Clorinda y Tisbe, las dos caprichosas y nada agraciadas hijas del barón, su padrastro.

A Cenicienta la tratan como a una criada y la humillan en todo, pero Cenicienta tiene un alma noble y ayuda a un mendigo (que en verdad es el anciano Alidoro, maestro tutor del príncipe Ramiro de Salerno), en tanto que las hermanastras lo arrojan a la calle.

Se anuncia que el príncipe dará una gran fiesta en su palacio con el objeto de elegir una esposa entre las damas invitadas.

El propio príncipe, con el traje de su sirviente Dandini (disfrazado con las ropas del príncipe, que lo acompaña) acude a la casa de Don Magnífico para llevar a sus hijas al palacio. En su visita admira a la gentil Cenicienta y se enamora de ella, pero la joven no está invitada y es objeto de burlas de sus hermanastras.

Cuando la fiesta está en todo su esplendor, llega al palacio una desconocida, que no es sino Cenicienta vistiendo un maravilloso vestido que el príncipe Don Ramiro le ha enviado a escondidas. Todos los presentes en el gran festejo la admiran y advierten el parecido de la muchacha con Angelina, la hijastra de Don Magnífico.

Acto segundo

Sigue la fiesta en el palacio del príncipe Ramiro y Cenicienta rechaza las proposiciones del falso príncipe personificado por Dandini, diciéndole que ella está enamorada de su camarero (quien sabemos que es el verdadero príncipe), con lo cual Don Ramiro apenas puede contener su alegría.

El verdadero Dandini, entretanto, ha confesado que no es el príncipe a Don Magnífico, que desilusionado regresa a su casa con Clorinda y Tisbe.

Cenicienta los ha precedido, se ha quitado el lujoso vestido y se dedica a sus rutinarios trabajos domésticos.

Tras ellos llega también Don Ramiro. Se da a conocer como el príncipe y ante la estupefacción de Don Magnífico y sus hijas, pide por esposa a Cenicienta.

En la escena siguiente, en una sala palaciega el príncipe Ramiro y Cenicienta reciben los homenajes de mucha gente, entre los que están su padrastro y sus hermanastras, ya perdonados por la nobleza de alma de la afortunada muchacha.

Cenicienta, como princesa, vivirá ahora feliz para siempre junto a su nuevo esposo, Don Ramiro, príncipe de Salerno

 



 




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